viernes, 4 de septiembre de 2009

A la lista!

Tengo que aprender a hacer las cosas de otra manera. Tengo que aprender a autoconfirmarme cosas. Pero hasta que lo haga, mi única forma de que las cosas me sean más fáciles de asumir y superar, es que me lo digan con todas las letras, porque en el momento es feo y doloroso, pero al otro día ya me siento bien, siento que está todo en orden.
Supongo que esto viene de mi forma de ser tan..."ordenada" con determinadas cosas, que necesito saber en qué estado se encuentra cada partecita de mi vida y todo tiene que estar bajo mi control. ¡Qué enferma!
La realidad, es que no tengo intención alguna de hacer las cosas de otra forma, porque así me salieron bien, siempre. Siempre salí ganando, apreciando lo bueno y enterrando las cosas feas, pero siempre siendo conciente de lo importante que fue equivocarme. Por lo único que debería intentar aprender a leer las cosas sin que me las digan con todas las letras, es porque algún día me voy a cruzar con alguien que no conozca lo suficiente como para saber dónde pincharlo para que me diga lo que quiero escuchar (que no precisamente es lo que me GUSTARÍA oír).
De todas formas, sé que así funciono, soy como una máquina, probablemente esta noche en mitad de alguna fiesta o boliche, me ponga a putear y a decir "POR QUÉ A MI, LA PUTA MADRE", pero mañana me voy a levantar y voy a tener a los primos haciendo asado y voy a estar agradecida de tenerlos al lado mío, así como mis hermanas y algunas de mis amigas.
Hay gente que está ahí, hagas lo que hagas, aunque te equivoques mil veces, hay gente que cuando vos sentís que no das más, tiene la fuerza suficiente para levantarte cuantas veces lo necesites.
Y hay gente como yo, que tiene la suerte de tener unos cuantos de esos.

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